Se trata de la medida de prevención y       sostenimiento más conocida y difundida .
      Está encaminada a prever los posibles       riesgos de una inestabilidad de materiales       rocosos en un talud o ladera, controlando y       fijando el recorrido de los materiales, y       evitando que puedan producir daños.

      Es quizás la técnica más utilizada por la       magnífica relación precio/prestaciones que       presenta. Sin ser la medida más espectacular       es seguramente la que históricamente más                                                                        accidentes ha evitado.

En el mercado existen mallas con resistencia media a la rotura a tracción de entre 5.500 y 6.500 Kg/m2, ., (en función de su escuadría y diámetro de alambre) presentadas en rollos de diferentes longitudes y anchuras.

El secreto del éxito de una malla de
triple torsión es su ceñimiento al terreno
y la correcta unión de los diferentes paños
entre sí. Una malla bien colocada, no sólo
guía las piedras que se desprenden sino
que en muchos casos evita que se desprendan.


Los sistemas de montaje suelen ser diversos. Combinadas con cables, bulones o redes
de acero, se consigue incrementar sus prestaciones y capacidad de sostenimiento. Igualmente son compatibles con técnicas
de implantación vegetal (mantas orgánicas, hidrosiembras, repoblaciones)

El montaje habitualmente requiere ”medios especiales” y se realiza por personal especializado en trabajos verticales, con técnicas habituales de escalada.