El bulonado o anclaje es una técnica de sostenimiento que, en esencia, consiste en introducir en el interior de las rocas una barra de material resistente (habitualmente acero) que aporta una resistencia a tracción confinándolas al propio macizo rocoso.

Es decir, permite aprovechar las
características resistentes propias
de las rocas facilitando así su sostenimiento.
Los bulones proporcionan una fuerza
contraria al movimiento de la masa
deslizante.

Al incrementar las tensiones en la
superficie de rotura potencial, aumentan
la resistencia al deslizamiento en dicha
superficie.
Existen multitud de tipos y clasificaciones
de anclajes, activos o pasivos, temporales
o permanentes, de barra o de cables, ascendentes o descendentes, por
adherencia o por fricción etc.

En los trabajos de estabilización de taludes habitualmente los bulones deben ser
realizados en sitios de acceso complicado,
por lo que la maquinaria de perforación a menudo debe estar adaptada a las
necesidades puntuales.

 

        Así es habitual la utilización de pequeñas         perforadoras o banqueadores montadas         sobre  patines, ”patas de gato”, pequeñas         cestas o  andamios etc.

        La inaccesibilidad obliga a veces a la         utilización  de martillos manuales que         sacrifican capacidad  de perforación (en         cuantos a rendimientos y  dimensionado del         bulón) pero permiten realizar trabajos en                                                                          que la mecanización es casi imposible.

En todo caso el personal debe ser especializado tanto por el uso de la maquinaria, como por lo habitual de la peculiaridad de la perforaciones.